jueves, 8 de diciembre de 2016

Bienvenidos a la cueva

Buenas noches, y sean bienvenidos a mi cueva. La cueva es ese rinconcito en el que puedes sentirte libre, sin ataduras, sin juicios... un lugar en el que no debes temer a fallar o equivocarte, nadie se va a reír de ti, ¿por qué deberías hacerlo tú, si estás solo? En la cueva nos hermanamos con la soledad, esa vieja amiga que nos acompaña muchas veces, y a la que no todos tenemos demasiado cariño, pero ella será la única que nos acompañe cuando nadie más lo haga, ¿por qué la desdeñamos de esta manera?
La cueva puede ser cualquier sitio, y ninguno a la vez, solamente debe cumplir un requisito, y es que debe ser un espacio idóneo para dejar que la voz cante lo que quiera, que las palabras surjan solas, que los dedos no respondan razones lógicas y se dejen llevar, libres en el mástil de una guitarra. Y dicho esto, paso a enseñaros la mía. Sin más dilación, os invito a pasar. En este blog iré subiendo cuando me apetezca fragmentos de mis poemas, mis canciones, o símplemente idas de olla, como esta, en las que escribiré fragmentos infumables recién sacados de mi sesera.

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